4 de septiembre de 2010

un regalo para los sentidos

 
Ayer vivimos una experiencia de lo más renovadora, tanto por dentro como por fuera (y no me refiero a tomarnos un Activia, no). Fue algo tan sano como gratificante. Tan tonificante para el cuerpo como desestresante para la mente. Una actividad que nos dejó el cuerpo relajado y el alma totalmente estimulada. Y unas visiones que nuestros ojos agradecerán por mucho tiempo.

Se trató de una jornada de puertas abiertas en una escuela que han inaugurado en nuestro pueblo. Me acompañaban tres amigas, esta vez mamás del cole y, desde aquí recuerdo a las que no nos acompañaron que ¡no saben lo que se perdieron!

La cosa empezó a las 19:00h. Nunca el solicitar información sobre qué se hace y cuánto cuesta ha sido tan entretenido y agradable, ni que decir tiene que el informador en cuestión tuvo mucho que ver en ello.

Continuamos a las 19:30h con nuestra primera clase: flamenco. Aquí mi amiga C se rajó y no nos acompañó a taconear con las zapatillas de aerobic, con lo finas y estilosas que estábamos, “ole los brazos pa riba, arsa ese taconeo”. Eso sí, sentada en el suelo disfrutó de lo lindo viéndonos realizar diagonales de giros de una esquina a otra del aula y llegando al lado contrario con un pedal tal que no íbamos a necesitar pedir sangría en la cena.

A las 19:45h vinieron a buscarnos unas chicas muy simpáticas y un chaval que luego nos enteramos que se llama Elvis, todos vestidos de negro y dando gritos ¡eo, chicoooos, todos a bailar! Y allá que nos fuimos con ellas, o detrás de él, aún no lo tenemos muy claro. La clase era de algo llamado “baileactivo” y es lo mejor que he probado nunca para la salud mental. Los chicos se mezclaron con todo el grupo y empezó la música, ultra moderna. Vanesa se situó delante del espejo y, mientras su sonrisa iluminaba el aula, nos guiaba en los pasos frenéticos entre baile y aeróbic; en el estribillo nos hacía gritar muy alto levantando los brazos. La música paró, todos aplaudimos entusiasmados y Vanesa dijo “bueno, vamos a empezar, esa sonrisaaaa”, ¿cómo???? MJ y yo nos miramos: ¿ya echamos el bofe y aún no hemos empezado??? nos lo estábamos pasando en grande.

Empezó la salsa con otra monitora, luego el reguetón con Vanesa, cadera pa lante, cadera pa tras (nos hacía poner caras y todo), ahora el hip-hop (igualito que Fama), luego funky. De repente Elvis se coloca delante a guiarnos meneando el cuerpo con ritmo salsero, ¡indescriptible movimiento de cadera! Y así durante lo que debió ser media hora de ejercicio continuado, con gritos de euforia, cantando, sonriendo y muy sincronizados.

En ese momento Vanesa retoma su posición y dice “a estirar” y empezamos a escuchar “tengo el corazón contento, el corazón contento y lleno de alegríaaaa. Tengo el corazón contento desde aquel momento en llegaste a miiiií! Y ale, estirando al ritmo de esta estupenda canción y, lo mejor, cantándola al mismo tiempo. No podías evitarlo, te salía de dentro la alegría, la emoción, el calor de la cara y el sudor a chorros.

Terminamos con un enorme aplauso y nos llevaron a body pump, aquí ML nos abandonó, la pobre no se atrevió con más. Allí nos ves a las tres con unas pesas más grandes que nosotras haciendo tonificación. Primero los brazos, ahora sentadillas ¿he mencionado que el monitor de esto era Dani, nuestro estupendo “informador”? ¿y que lo de estupendo es aplicable a todo su ser? Bueno, pues allí estábamos todas mirando cómo el maravilloso venezolano nos enseñaba a echar el trasero bien atrás y bien abajo, con las pesas en los hombros y con una camiseta azul turquesa que… bien, bueno, sigo. No quiero ni recordar el tembleque de piernas que tenía cuando terminé, del esfuerzo claro, dos meses sin hacer nada de ejercicio… Acabamos tumbadas con las pesas encima y haciendo pectorales con Vanesa.

De repente volvieron los chavales: “a bailaaaar” y allá que nos fuimos otra vez. Pero a los 10 minutos preferimos darnos una ducha porque todo en esta vida tiene un límite. Desde la ducha escuchábamos a Laydy Gaga, David Guetta,… y al terminar la ducha pudimos ver el final de la clase en la que Dani hacía los estiramientos, nada más y nada menos que con la música de Chicago, ¡alucinante!

Eran las 21:30h, teníamos barbacoa con todo el grupo (25 nada menos entre adultos y niños) y salimos de allí con la sonrisa puesta, la cara colorada, el cuerpo cansado pero relajado y la mente ¡como nueva!

No sabemos muy bien cómo pero nos han convencido y empezamos las clases ya mismo. Después de todo ¿qué tiene de malo hacernos este tipo de regalos un par de días a la semana?

10 comentarios:

  1. ME VOY A AHORRAR LOS INSULTOS Q OS PROFESARÍA, TOTAL, CREO Q OS LOS PODEIS IMAGINAR. PERO TENGO Q REFRESCARTE LA MEMORIA EN CUANTO A PEDIR INFORMACIÓN Y Q SEA AGRADABLE. SUPONGO Q NO FUÉ DEL MISMO ESTILO, PERO AGRADABLE FUÉ. BUENO, YO PUEDO DECIR Q HE VIVIDO DOS EXPERIENCIAS DE INFORMACIÓN AGRADABLE, AUNQUE ALGUNA FUERA EN UNA TERCERA DIMENSIÓN. JEJEJE

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  2. blanca (hermana de la artista)5 de septiembre de 2010, 22:45

    Maaadre mía, hermana, me marcho un par de semanas de vacaciones y cuando vuelvo tienes el blog lleno! no has parado de escribir!
    Muy, pero que muy, bien!
    Me lo he leído toooodo a la carrera, así que no me ha dado tiempo de asimilarlo y menos a hacer comentarios, y además éste último me ha dejado agotada....tanto baile, que yo estoy muy flojucha....
    Así que nada, con tiempo y calma me pondré al día y te iré leyendo con tranquilidad.
    Y que espero que ahora con esas rutinas que echas de menos, con las que viene el horrible cansacio..., no dejes de escribir y alegrarnos un rato el día.
    (Papá, siempre te preocupó mi ortografía, y recuerdo los dictados del periódico que me hacías en verano para intentar que aprendiera....seguro que tú, con tu cabeza, no te acuerdas, pero yo si! menudo tostón me resultaba..., pero ahora te lo agradezco, aunque no consiguiéramos 100% los objetivos esperados.....
    Así que si ves una falta de ortografía, tú no te calles y házmelo saber, que sigo aprendiendo...y de quién mejor que de un padre! (esta última frase porque se ponen todos muy ñoños con lo de la madre querída a la que se llaman y todo eso, y yo no me quería quedar atrás!)
    besos a todos!

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  3. Gemmita, ¿te noto pelín envidiosilla? recuerdo, por supuesto, el doble informador al que te refieres pero tengo que segurarte que ni punto de comparación en cuanto a espontaneidad y sonrisa. vamos, que el día que vayas lo verás tú misma. besines

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  4. bueno hermana gaditana, es lo que tiene estar de vacaciones, yo como ya no tengo alimento mi ser con estas cosillas. lo de papi te ha quedado muy bien, ahora sólo falta que él lo lea. un millón de gracias por escribir sin faltas por mí. un beso gordo.
    PD has puesto "casacio" pero no creo que papi te lo tenga en cuenta, ja ja!!!

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  5. ayyy madre, si es que al leer tu escrito se me ha vuelto a mover todo el cuerpo recordando ese ritmo, esa energía y ese poderío. Vamos que lo dimos todo en una tarde, no se nos resistió ningún estilo de baile, eso si, tendremos que ir a recoger nuestras caderas que se nos quedaron por allí. Espero que nos quede fuerza para los siguientes días. Desde aquí hago una llamada a todas aquellas que quieran refrescar su cuerpo y mente, aunque estes jodidilla levantando las dichosas pesas no se os quita la sonrisa de la cara. Me lo pase genial, gracias chicas por venir a tan gratificante encuentro con el ejercicio físico. TENGO EL CORAZÓN CONTENTO EL CORAZON CONTENTO....llevo cantándola todo el fin de semana. Besos

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  6. ENVIDIOSILLA YO? Q VA! ES ENVIDIA MALA, MUY MALA! YA IRÉ A PREGUNTAR YO, Q A MI NO ME LO HABÉIS DEJADO MUY CLARO VOSOTRAS

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  7. :)
    qué alegría transmites hermanilla, cuánto me alegro de lo pasarais tan bien. ¡Impagable la imagen que me creo en la cabeza si te imagino bailando reguetón!

    Besos

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  8. pues si la imagen que te creas es impagable, es posible que la veas en la tele gratis, igual nos graban haciéndolo la semana que viene, ya te contaré. me alegro que te alegren mis experiencias, fue divertido de verdad. mil besos y gracias por leer mis cosillas.

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  9. Hay que soltarse la melena de vez en cuando y dejarse llevar por la música es estupendo, alegra el cuerpo y el alma. Espero que en tus clases disfrutes igual.

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  10. Querida Graziela, llevo cuatro clases de baile activo desde que escribí esto y sigo sin palabras para describir lo que siento mientras lo hago. ¡Viva el desparrame!. Un beso enorme.

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