7 de noviembre de 2010

origen



Podemos definir al ser humano como un procesador activo de información. En su mente, la información recogida por el sistema sensorial, fluye a través de un sistema cognitivo cuyos componentes básicos son la atención, la percepción y la memoria.

Nuestro cerebro organiza las percepciones y nos permite captar la realidad como mundo, como realidad organizada, estructurada, plena de sentido y significación. 

Sin embargo nuestra mente, como los músculos de nuestro cuerpo, de vez en cuando se cansa y necesita unas vacaciones, un fin de semana tranquilo o, como mínimo, un ratito de asueto.

Una de las técnicas utilizadas para este fin es la meditación, que consiste en conseguir un estado de atención concentrada, sobre un objeto externo, pensamiento, la propia consciencia, o el propio estado de concentración.

Coloquialmente hablando sería fijar la mente en algo concreto y no prestar atención a pensamientos e ideas que puedan aparecer, simplemente dejarlas pasar de largo. El culmen del proceso sería dejar la MENTE EN BLANCO, evitar pensar en nada.

Dicho así suena complicado y efectivamente lo es. Pero el hecho de intentarlo, sentándonos, cerrando los ojos y concentrando nuestra atención en algo que no sean nuestros problemas cotidianos, hace que nuestra mente se libere y relaje, que no se ocupe por un rato de las cosas que la agitan y que la tienen tan atareada, y que pueda descansar de sus obligaciones. La verdad es que se lo tiene merecido.

Lo más complicado en no pensar en nada, es prácticamente imposible. Por eso se suelen utilizar diferentes técnicas como son las visualizaciones de imágenes, escuchar una música relajante, centrarse en la propia respiración o repetir algún sonido concreto que desocupe la mente de pensamientos non gratos.

Además de la meditación existen otras actividades que producen efectos quizá no tan relajantes pero sí bastante similares, consiguiendo que durante un periodo corto de tiempo NO PENSEMOS demasiado. Un buen ejemplo es una hora de danza oriental, jugar al pádel con los amigos, tocar un instrumento o cantar una canción a voz en grito, es decir, realizar cualquier actividad que nos resulte satisfactoria.

Las personas recurrimos a estas prácticas cuando nos sentimos estresadas o cuando nuestra mente se satura, lo cual, por desgracia, ocurre más a menudo de lo que desearíamos.

Todo esto viene a colación porque ayer descubrí un método infalible para descansar la mente.

Consiste más bien en todo lo contrario a lo que he mencionado. La técnica se basa en la saturación de la mente, en agotarla para que luego se sienta totalmente relajada, en hacer que PIENSE MÁS, mucho más todavía de lo que suele hacerlo y, a ser posible, en algo en lo que no suele pensar, para que no se disperse.

Ayer pude comprobar que si tienes tu mente ocupada durante dos horas y media en algo complicado pero a la vez estimulante, algo inverosímil pero que a la vez puede parecer real, algo que no tiene nada que ver con sus pensamientos cotidianos y que no la deja descansar ni un segundo, al final llega a un estado muy agradable similar a la flotación, que le impide prestar atención a ideas y problemas cotidianos. Se olvida de todo lo que hay alrededor porque le es imposible quitar su atención de eso que le ronda.

Estarás pensando: ¿dónde encuentro ESE ALGO que haga tanto por mi mente sin pedirme nada a cambio?

Yo ayer lo encontré.

Decidimos sobre la marcha ir al cine por la noche. La verdad es que todas las personas a las que habíamos comentado que queríamos ver esa película nos habían dicho que era muy buena, que estaba muy bien hecha, que nos la recomendaban. Sí, personas con los gustos más dispares coincidían. Por suerte ninguna nos había dicho absolutamente nada sobre el argumento, cosa por otro lado poco frecuente ya que siempre aparece ese/a que, sin mala intención eso sí, te cuenta un detalle que no debías saber. Pero en este caso, además de haber sido todos muy discretos, hacían incapié en que “íbamos a pensar mucho”.


Después de haberla DISFRUTADO con mayúsculas, puedo asegurar que durante esas dos horas y media no dejas de estar atento a la pantalla, más que a la pantalla es a la situación, ya que te olvidas de que estás en el cine. Que mantiene tu atención durante el cien por cien de la película, y recalco el cien por cien, pero no como en otros casos porque si dejases de prestar atención durante un minuto te perderías para siempre y no te enterarías de nada, sino porque no quieres dejar de atender, te absorbe hasta ese punto. Y que, en definitiva, ni un solo segundo dejas de PENSAR, pero de pensar en lo que estás viendo, en lo que está pasando, en lo que estás viviendo junto con los personajes, en lo que estás sintiendo y en lo que estás llegando a alucinar en un ratito.
 
Y cuando acaba sigues pensando, en lo que tendrá en la cabeza el creador, en lo pasaría si..., o simplemente en si...

Creo que no existe una mejor manera de evadirse un rato de la realidad y por tanto de las preocupaciones, que sentarse en la butaca de un cine con buena compañía y gozar del pensar (o no pensar) que te proporciona ORIGEN.


(Agradecería que si algún lector que ha visto la cinta va a dejar un comentario no dé ninguna pista sobre el argumento de la película. Gracias)



4 comentarios:

  1. Me alegro de que os gustara .
    La verdad es que t evades completamente .Lo malo d esta pelicula , como ya os dijimos , es que cuando termina t pasas comentando la pelicula entre una y dos horas y , al final, por los distintos puntos de vista no se t aclara nada ( el ejemplo la peonza que gira o deja d girar )
    De hecho creo que voy a volver a verla un dia d estos que me dejen respirar n la uni para ver si por fin consigo descifrarla.
    MUXOS BESOS

    ResponderEliminar
  2. Mi querido sobrino Alberto. Cualquier buena tía (en el sentido literal referente a la familia) que se precie, debería decirte que estudies, que te apliques y que apruebes el primer curso, y que cuando acabes ya la verás en DVD. Pues yo ¿sabes lo que te digo? que si repites lo hagas cuanto antes y que me llames, que me voy a verla contigo, así a la salida la comentamos juntos.
    Mil gracias por seguir leyéndome, bajas notablemente la media de edad de mis lectores, ja ja ja !
    Un besazo.

    ResponderEliminar
  3. Ahhhh el cine! El último estreno que fui a ver fue Tiana y el sapo. Ya te lo he dicho todo, ¿verdad?

    Me encanta lo que comentas de la meditación, Encantada. La practiqué durante una temporada, después de haber leído El monje que vendió su ferrari. La verdad es que va la mar de bien, intentar desconectar, dejar que los pensamientos pasen por tu mente, pero dejarlos marchar... también lo hago cuando doy reiki. Y me relaja.

    Me encantaría poder escaparme próximamente al cine y ver esa película o, si tengo la desgracia de que no esté ya en cartelera, encontrar algún filme lo suficientemente estimulante que me permita llegar a ese estado de flotación del que me hablas. Ya te contaré, si lo consigo.

    Besos!

    ResponderEliminar
  4. Hola Ebony. Espero que encuentres ese huequecillo para escaparte al cine (sé que debe ser complicado aparcar a tus dos chocolatinas a la vez). A mí me encanta el cine, nunca transmite lo mismo una película vista en casa, es imposible evitar distracciones y nunca te absorven lo suficiente. Si no es ésta que sea otra, pero hazlo y me cuentas. Besines.
    P.D. Yo Tiana y el sapo no la he visto aún, me la apunto.

    ResponderEliminar