17 de febrero de 2011

frío



Hace poco una persona anónima me pidió en mi blog, que escribiese sobre el frío. Que contase lo que me evoca.

Supongo que lo hizo con la idea de ayudarme a recuperar esa inspiración que ando buscando.

Lo que este anónimo seguramente no se imaginaba era lo complicado que me lo estaba poniendo, porque a mí el frío me inspira más bien poco. Debe ser porque no me gusta demasiado sentirlo sobre mi cuerpo.


Me pedía que hablase del frío pero no necesariamente del invierno. Ummm, vale pero más difícil todavía, porque es la estación que nos acompaña y alejarla de mi mente sería ardua tarea.

Estaba yo intentando acoplar mis ideas para ver si era capaz de escribir algo, cuando me he dado cuenta de que mis manos están, frías no, heladas. Y al hacerme consciente de ello me molesta. Es una sensación desagradable. Si estoy tecleando no puedo meterlas debajo de mis muslos para calentarlas, por lo que la sensación continúa conmigo y no me gusta en absoluto.

¿Sería esta sensación sobre la que mi anónimo quería que escribiese? Sinceramente, me extraña. Algo tan físico, tan evidente no tiene interés alguno.

A mí me da más por pensar que hablaba de un frío diferente, algo no tan incómodo ni tan obvio. Pero ¿sobre qué frío puedo escribir?

Si bien es cierto que se puede sentir frío sin ser invierno, y más yo que soy más que friolera, también lo es que el frío que sentimos en otras estaciones es diferente al invernal.

El frío que sentimos por dentro en ocasiones, cuando la vida nos azota fuerte, es un frío arrasador del cual no puedes protegerte con un buen abrigo. Es un frío que te impregna completamente y que puede llegar a inmovilizarte. Es un frío que te nace de dentro, te llena de desasosiego y no quiere abandonarte. Es un frío profundo y áspero, que no cede, que amenaza con instalarse para siempre en lo más profundo de nuestro ser.

Pero fíjate que tampoco creo que se refiriese a ese tipo de frío. Sería removerme por dentro y, la verdad, no creo que se propusiese eso.

Recuerdo que pedía que intentase utilizar tres palabras concretas en mi descripción, y me estoy dando cuenta de que todavía no he sido capaz de colocar ninguna. Es más, ni siquiera he hecho intención.

Y aquí sigo, intentando averiguar qué me evoca el frío para después probar a escribirlo y a continuación ver si soy capaz de transmitirlo.

Difícil, muy difícil. Me lo ha puesto tan difícil como ver pasar una estrella fugaz dibujando nuestras esperanzas en el cielo.

Pero no me rindo.

Lo que sí sé a ciencia cierta sobre el frío es que igual que viene se va. Como cada año la golondrina. Viene, se instala cómodamente entre nosotros, hasta que llegamos a acostumbrarnos a su presencia. Y entonces, un buen día, decide marcharse a lugares más templados, a enfriarlos claro.

Y poco más me evoca el frío.

Salvo si acaso, el recuerdo de aquellos paseos por la playa, al atardecer, sintiendo el frescor de la arena fina deslizarse bajo mis pies descalzos. Evocar esa sensación sí es reconfortante, sí consigue trasladar mi mente y mis sentidos a otra dimensión.

Pero él me no habló de fresco.

Él me pidió frío.

3 comentarios:

  1. Ay el frío! Desde mi punto de vista el frío es soledad. El frío es malestar. Desprotección. Desconfianza. Las flores se encogen y se recogen sobre sí como calcetines. El mirlo que acompaña con su canto a la rana enmudece. El frío es dolor. Silencio. Nada.

    ¡Qué gran persona debes de ser!

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  2. Encantada xc,

    bueno... primero los comentarios a tus comentarios de mis comentarios sobre Musas II:

    "Bueno Anónimo, pues creo que entonces seguirás siendo anónimo. " ...ya ves que cada día soy un poco menos anónimo, poco a poco nos vamos contando y nos vamos mostrando...

    "Mi niña también tiene uno para el futuro y nadie lo ha leído." ...genial! ...no se si algún día lo sabrán valorar, no se si leerán cosas que preferirían no leer, pero sí sé que mientras lo escribo paso privilegiadas horas con ellos! ...aunque sean tan chiquitos.

    "Y sí, me dejo contagiar de creatividad y positivismo. Ahora sólo queda comprobar qué tal se te da repartirlo. Un abrazo y gracias por todo." ...ahí voy... ya "calentando" tus fríos! (y los de Anónimo nº1):

    Frío!

    Cuando imagino el frío, lo imagino desde dentro de una casita de madera. Imagino frío, viento y nieve. Imposible salir de mi casita de madera!

    Cuando imagino el frío, me imagino sentado en un balancín cerca de un fuego, con una mantita sobre mis piernas y una inmensa mug de hierbas!

    Cuando imagino el frío, me imagino mirando desde la ventana, con la nariz pegada al cristal, mirando cada copo de nieve, cada cristal de hielo precioso que se pega al vidrio.

    Cuando imagino el frío, me imagino escuchando a Silvio. Viendo pasar cada segundo del reloj. Dejando mi mente abierta a cada recuerdo que, muerto de frío, quiera entrar a guarirse a mi casita.

    Cuando imagino el frío. Me imagino desnudo junto a otro cuerpo. Abrasados por el fuego de la chimenea… por el fuego de la pasión! :)

    Cuando imagino el frío, siento calor: el calor de las hierbas, el del fuego que quema, y el que produce el abrazo.

    Mmmmm! … ME ENCANTA EL FRÍO! …es él el que me obliga a quedarme en mi casita de madera: imaginando, sintiendo, escuchando la VIDA!

    PS. Sabes, creo que llegué a tu blog un día de mucho frió. Aquí encuentro calidez. Un beso encantada xc, a ti y a todos los que das calor mientras te leen.

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  3. Hola Anónimo nº1. Gracias por lo de gran persona, aunque si lo deduces por lo que no he sabido escribir sobre el frío... jaja! Un abrazo fuerte.

    Hola Anónimo nº 2. Mil gracias por tu inspiración y tu positivismo. Me encanta como has sabido, no sólo encontrar sino transmitir ese lado bueno del frío. Yo me sentí incapaz cuando lo intenté.
    Me alegro de que descubrieses mi blog un día frío, quizá por eso sigues viniendo. Y me alegro de aportar algo de calidez a tu vida (aún me pregunto cómo). Besines.

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