7 de marzo de 2011

pompas de jabón





Su carita exhibía una amplia sonrisa.

Miraba hacia arriba con gran expectación, como si nunca antes las hubiese visto.

Las seguía con los ojos mientras descendían, alargando la manita e intentando cogerlas.

La mayoría llegaban al agua antes de ella pudiese rozarlas.



Pero de vez en cuando alguna se apoyaba en la palma húmeda de su mano y se quedaba allí parada, temblando, húmeda y brillante, luciendo colorines y esperando el inevitable soplido que la haría explotar.

Entonces ella abría la boca de par en par, cogía todo el aire que era capaz y con todas sus fuerzas soplaba sobre la pompa.

La burbuja entonces estallaba salpicándole la cara, haciéndole agachar la cabeza y reír a carcajadas, ¡más papi, más!

4 comentarios:

  1. Que entrañable la niña!... Son cosas que hacen que la vida valga la pena...
    Feliz semana!...
    Besitos

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  2. Hola Cruella y Graziela. La verdad es que la imagen es preciosa, sobre todo la que tenía en la mente cuando escribía estas línes.
    Lo que les hace increíbles es la capacidad de ser felices con tan poco.

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  3. Siempre me fascinaron las pompas de jabón. Es curioso, pero por muy triste o enfadada que estés, ves a una volar pasando a tu lado... y algo de carga se va...

    Yseult

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