30 de junio de 2011

desvirtualización


Quién hace años iba a decirme que haría amigos a través de la pantalla del ordenador.

Mi familia y amistades reales lo ven, como poco, raro.

Pero realmente no es tan complicado. Hace décadas manteníamos amistades por carta y a nadie le extrañaba. Yo era de las que me escribía con bastantes amigos del cole, de las vacaciones, incluso enviaba postales a los abuelos en verano.

Ahora he descubierto que puedo, no sólo mantener amistades por escrito, sino hacerlas nuevas.

Es sorprendente como a través de un medio tan, aparentemente frío, puede una darse cuenta de con quién congenia y con quién no.

Cómo en medio de tantas caras desconocidas somos capaces de tropezar con caras que acabarán resultándonos tan familiares.

Y cuando encontramos un grupo en el que nos escribimos con personas de diferentes lugares, incluso allende los mares, somos capaces de crear lazos amistosos que nos permiten conocer historias curiosas y mantener tertulias eternas.

Y a veces, como nos ha pasado a dos de mis nuevos amigos y a mí, tenemos la posibilidad de “desvirtualizarnos” y comprobar que en 3D seguimos conectando igual o mejor.

Encantada de haberos conocido.




26 de junio de 2011

vuelve



Se fue hace nueve meses, pero dijo que volvería.

Durante su ausencia he sentido en mi piel el frío, el viento, la nieve, la lluvia.

Ha sido larga la espera. Muy larga. Se ha hecho de rogar.

Pero finalmente ha hecho su aparición.

Y ahora, sintiendo su calor, ahogándome en su presencia, casi estoy deseando que pasen cuanto antes los próximos tres meses.

20 de junio de 2011

fulgencismo mágico  

Nota 1:  
Hoy tocaba madrugar y aprovechar el buen día para andar un rato por el monte. Vía verde, la antigua línea de ferrocarril Murcia – Calasparra, hoy convertida en paseo rural. Así que me he calzado mis zapatos de andar (muy importante, tener zapatos para andar y zapatos de bonito que se diferencien bien), y he comenzado a hacer el camino. Durante los primeros kilómetros he notado algo que me seguía, no sabría decir el qué. Pero al llegar al túnel, lo he visto. El viejo mercancías que, a mediados del siglo pasado, conectaba todas las ciudades conserveras. He visto su locomotora de vapor, sus vagones de madera, he olido el óxido de hierro chillando por los frenos que intentan detener la mole. Los he oído gritar, presas del pánico, a los animales y a algunas personas. He visto cómo se estrellaba en el túnel de La Ribera. Me he tirado al suelo para evitar que me arrastre un vagón y, en cuanto he podido, he intentado sacar a la gente de los vagones. He chillado con el pequeño que se me ha agarrado al cuello y he notado cómo se mezclaba mi sangre con el sudor y con su llanto y el hollín y…
Una voz me ha sobresaltado. “Eh, tú”, me ha dicho. “Por la derecha o por la izquierda, deja sitio para las bicis”. Miro hacia atrás y hacia adelante. El túnel es fresco, oscuro y está vacío. Solo el pequeño pelotón, y yo.
Pero yo sé que he salvado a ese pequeño, porque mi mano derecha está llena de hollín.
         Fulgen García 





16 de junio de 2011

vacío








Siento el vacío.

Se expande en mi interior arrasando todo resto de esperanza a su paso. Tan poco a poco que apenas se percibe, pero tan persistentemente que su huella se clava cada vez más profundo en mis entrañas.


Siento el rencor.

Se posa sobre mi piel y la impregna de su olor hasta las capas más profundas. Oscurece mi entorno y lo llena de miedo.



Siento el desprecio.

Me ataca con fuerza en forma de palabras que hieren mi maltrecho ser. Revuelve mi mente avivando sentimientos de culpabilidad. 


Siento la ausencia.

La siento tanto que su presencia me aprisiona, me impide respirar. Me ahoga por momentos. Invade mi organismo, sin descanso, sin tregua.


Siento la vida.

Empuja. Aparta. Se abre paso. Se instala de nuevo en mi ser ayer muerto. Pero no consigue colmarlo. No lo logra. Ese espacio en lo más profundo se ha vuelto estanco. Allí nunca volverá a entrar. 



8 de junio de 2011

un escudo de gotas de chocolate







"En Monterrey asesinan a la luz del día a cinco personas, cerca de un colegio, sin más miramientos que el no errar el tiro. Una maestra protege con su cuerpo la inocencia, el oído y la vista de sus niños."

Noticias como ésta nos dejan el cuerpo paralizado y la mente encendida. Y aunque podríamos pensar que la maestra sólo hace su trabajo, o que cualquiera de nosotros hubiera hecho lo mismo e incluso que la maestra está casi más pendiente de grabarlo todo que de otra cosa, lo que a mí realmente me impacta es ver tan de cerca la frontera entre la violencia y el amor (y en el fondo tan lejana). 

Noticias como esta hacen que dejemos de pensar en nosotros. Y nos permiten, por lo menos a mí, sacar afuera pensamientos encontrados que buscan salida y que hoy dejo por escrito.





contra el mundo de la drogadicción - educación sólida y en valores

frente a la guerra - el amor

ante el nerviosismo - la sangre fría

para acallar la violencia - la música

ante el miedo - el consuelo de una maestra

por encima de los asesinos - la inocencia de los niños

para parar los disparos - cultura, respeto, solidaridad





                     

3 de junio de 2011

fulgencismo mágico  
Nota 0:  
Si me lo dejas y me dices lo que quieres te lo hago. O lo intento. 
Leo la sentencia una vez más. Si me lo dejas... Claro que sí. Te lo dejo. Todo. Me abalanzo sobre tu cuerpo buscando las curvas que adivino en la ropa. Tu sonrisa, tu cuello, tu cuerpo me habla el único lenguaje que entiendo. Y me dices lo que quieres. Sabes lo que quiero. A ti. Que te estremezcas en mis brazos. O lo intento. Inténtalo conmigo de nuevo. Abrázame. Déjame desnudar tu cuerpo, que tu alma vendrá luego...
Abro los ojos. Mi compañera de trabajo me pide el ordenador, que el suyo está roto. Miro alrededor mío: sólo la atónita mirada de varios pares de ojos me hace recuperar el sentido de la realidad. La frase suena en mi memoria. Si me dices qué necesitas de programas, te los paso. O si no, me dejas el ordenador, me dices lo que quieres y te lo hago. Maldita imaginación de miércoles mañana.
Fulgen García

mi blog: pensamientos, palabras, ¿obras?   


2 de junio de 2011

¿una ayudita?


En unos pocos días mi pequeño blog va a dar un estironcito. ¿Por qué estoy tan segura? Pues porque va a recibir a su primer colaborador, y eso le va a hacer crecer.

Como ya dije en su día, un blog necesita muchos mimos y cuidados, y yo por supuesto se los doy. Pero es cierto que a veces no puedo dedicarle toda la atención que debería, y por eso he decidido pedir ayuda.

Mi querido amigo y escritor Fulgen García, ha venido corriendo a auxiliarme y me ha ofrecido su colaboración, permitiéndome contar con parte de su obra para alimentar a mi blog.

¿Qué puedo decir de los cuentos de Fulgen? Pues que tienen un estilo personal en los que utiliza diversidad de géneros, tratando desde los asuntos más mundanos hasta los más líricos y por supuesto su especialidad, la ficción novelada. Podemos encontrarnos en ellos sus vivencias personales pasadas por la túrmix, que se convierten en relatos basados en hechos reales pero surrealistas, o también cuentos que hablan de irrealidades verosímiles y paralelas.

Pero para este espacio va a regalarnos sus notas de fulgencismo mágico, es decir, micro retazos de realidad que nacen de una situación común, que da lugar a reflexiones o ideas que rara vez tienen que ver con la realidad.

Serán pequeñas aportaciones que, de forma periódica, enriquecerán el contenido del blog “por capricho”, otorgándole más vida y haciéndolo más variado.

Está al caer, y espero que os llegue tanto como a mí.