7 de octubre de 2011

 fulgencismo mágico
Nota 5: 
Han repuesto la película de los ochenta que tanto admiré en su momento. La que me      hizo vivir por encima de la vida y soñar por encima de los sueños. La que me convirtió, en el rato que las luces eran oscuras y la pantalla mi imaginación, en un aventurero empedernido. Ya pensé hace semanas en por qué, por qué no, por qué sí y por qué quizá. Hoy solo he podido ver los créditos del principio, el título, la primera escena. Me he sentido abatido al imaginarme en bicicleta: mis rodillas no aguantan, seguro. Y destrozado al verlos correr; mi cadera no tiene fuerza, seguro. Sólo me he sentido seguro cuando, a solas, el protagonista ha hablado con su héroe y le ha agradecido el que fuera su norte y guía. Y he cogido mi bicicleta. 
Fulgen García

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