31 de mayo de 2012

verdegrana

Los que pasáis por aquí de vez en cuando sabéis que yo "tengo días", como todo el mundo.

Unos mejores, otros peores, otros ni fu ni fa.

Además me gusta asimilar los estados de ánimo y las necesidades de cada uno de esos días a un color. ¡Que voy a hacerle, me entusiasman los colores!

Así, mis días suelen ser unos verdes, otros grises, otros rojos...

Últimamente abundan los días en los que se mezcla el verde con el morado, y son días en los que mi vida sigue cambiando y días en los que voy encontrando un sentido a ese cambio.

Pero realmente hoy lo que me apetece es contar que mi día de hoy ha sido extraño, con cambios de planes inesperados, algunos de ellos de trabajo que me han dejado sin ganancias y otros de salud familiar que me han sobresaltado. Si embargo, el morado que colma mis días se ha instaurado hoy con un tono diferente, más fuerte, más motivador, que ha conseguido que esos cambios verdes que hoy parecían apuntar a un verde desangelado y frío, hayan sido finalmente verde hierba amarillento, con esa calidez que necesitaba.

Entiendo que mi ser está cambiando por fin y está aprendiendo a mantener los colores que prefiere aunque desde fuera intenten cambiárselos. Y el descubrir esto, simplemente el hacerme consciente del poder que tengo ahora sobre mí misma, me hace sentirme plena.

Por eso ahora, pasadas las horas y avanzadísimo el día, los tonos granada y verde amarillentos que han bañado mi día, siguen llenándome tanto, que voy con la sonrisa perenne y con ganas de todo.

Puede ser por los colores, o puede ser porque en cinco minutos salgo hacia mi amada clase de danza oriental, lo que sé a ciencia cierta es que el final de mi jornada promete ser igual de especial y coloreada que el resto del día.



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