14 de octubre de 2012

reviviendo

Estaba llegando a casa hace escasamente media hora. Subía en el ascensor y he visto un mensaje en el móvil. Llevaba ahí tres horas, pero como he estado con la familia pasando la tarde y cenando no lo había visto.

He encendido la pantalla y se ha abierto paso hacia mí, sin miedo, sin esconderse. Ocupando todo el espacio y con todas sus letras bien a la vista:

"Estoy embarazadaaaaaaaaaaaa"

Mis manos no conseguían encontrar la llave correcta, por la alegría que he sentido. Indescriptible.

Y ahora estoy aquí sentada, tecleando, intentando expresar por escrito esos sentimientos y emociones que me han desbordado durante unos minutos, y que aún no han terminado de marcharse.

Quiero contarlos porque quiero poder recordarlos nuevamente aunque en el futuro no haya otro mensaje igual. 

Porque por unos instantes he revivido aquel día, aquella mañana, aquel minuto en que escuchaba con poquísima esperanza y, desde el otro lado del teléfono, me dijeron: "el análisis ha salido positivo".

Hoy siento una inmensa alegría por ella, a quien conocí de la manera menos esperada, con quien congenié desde los primeros diez minutos y me pasé hablando una hora en la calle. 

Ella a quien no tengo la suerte de ver a menudo pero con quien me pasaría días enteros compartiendo experiencias y momentos, tristezas y alegrías. 

Ella, una mujer increíble a la que casi no conozco pero a la que he he contado intimidades por necesidad de hacerlo y que ha hecho lo mismo conmigo. 

Hoy mis entrañas se han revuelto de alegría, mezclando sentimientos actuales por la gran noticia que acabo de recibir, con emociones guardadas desde hace seis años, pero tan a flor de piel, que me han salido por los ojos a borbotones.

Ahora me siento tan feliz por ella como aquel segundo en que me dijeron que, por fin esta vez, estaba embarazada de Eva.

¡Felicidades Raquel!  ¡Disfrutadlo porque  lo merecéis!

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