16 de noviembre de 2012

¿Él?

Venía observando que este curioso fenómeno movía masas ingentes de mujeres a mi alrededor.

Pensaba que era algo ajeno a mí por varios motivos, tales como la falta de tiempo; la desgana por engancharme nuevamente a algo; el rechazo que me provoca que una gran mayoría de personas me recomiende fervientemente que haga lo mismo que ellos y una especie de casi repugnancia por el tema del que hablaban (esto venía dado por una experiencia anterior)

Sentía en mi interior una ausencia absoluta de interés por conocerlo. Es cierto que les pedía que no comentaran nada más, por si alguna vez me daba por ahí, para que no me destriparan nada, pero con un convencimiento absoluto de que no pasaría por el aro. 

No, es que simplemente no me atraía nada la idea de tenerlo en mis manos.

Así pasaron los días, las semanas y creo que más o menos un par de meses, y el tema seguía rondando.

La curiosidad empezaba a hacer mella en mí, pero no lo suficiente como para empujarme al abismo como al resto de mis semejantes.

Hasta que un día, casi sin quererlo y ante la insistencia de una persona algo menos cercana, que alegaba que por probar nada perdía, me encontré sin comerlo ni beberlo, con las dos primeras partes en mis manos.

Salí de aquella casa sintiendo que al final la sociedad había podido conmigo. Que no estaba preparada mentalmente para engancharme a las más de 1000 páginas que llevaba encima y que, con toda seguridad se convertirían en 1500 si decidía abrir sus tapas.

Pasaron tres días y tres noches sin que los tocara. Tan grandes, tan llenos de letras, tan poco atrayentes todavía.

Y finalmente, un viernes a las 24h, sucumbí ante su llamada tentadora y cogí el primero de ellos. Respiré profundamente y comencé a leer. Me dieron las 4 de la madrugada, 9 capítulos y 160 páginas. Lo dejé porque a las 9 mi angelito aparecería en mi habitación para despertarme, pero puedo asegurar ante este tribunal que, si hubiera estado sola en casa, esa noche mis ojos hubieran absorbido 535 páginas completas.

Él no me gustaba nada. No entendía aún (aunque mi subconsciente sabía que lo haría en breve) el porqué de tantas almas lamentándose de no tener uno en su vida. Aun era para mí una persona extraña, sombría e inquietante.

Pero la trama verdaderamente engancha, ¡todas tenían razón! Mi mente necesitaba saber más, rebuscar, escudriñar hasta la última coma para conocerle más.

Han pasado algo menos de dos semanas y a pesar de que el poco tiempo sólo me ha permitido ponerme con él tres madrugadas, ayer noche, a las 2am, el primer tomo pasó a la historia.

Ella me avisó: "te enamorarás de él". Él, el hipernombrado, el hiperperfecto, el hiperdeseado.

Pues tengo que decir que no, que aún no me ha enamorado (me quedan dos tomos más para conseguirlo) me resulta demasiado irreal e intrigante aún. Aunque debo reconocer que un ser de estas características podría llegar a volverme loca si se cruzara en mi camino, por ahora me resisto, lo observo desde fuera, disfrutando del momento.

Os preguntaréis entonces qué es lo que me hace seguir leyendo con tanta emoción.

Es Ella. La que realmente me enamora es ella. 

Su personaje no había sido nombrado por nadie, nunca. Y sigue sin hablarse de ella. ¿Por qué? Es el alma, es la madre de los sentimientos que desbordan esta historia.

Ella me hace pensar, me hace estudiarme y caer en la cuenta de muchas cosas que habitan en mí y que en los últimos tiempos estaban dormidas.

Ella sí me parece absolutamente real y me hace sentir viva. 

Ella me invita a descubrir nuevos rincones en mí misma y en mi relación de pareja.  

Ella, que existe pero que es invisible para la gran mayoría de las mujeres, es quién me ha enganchado, quien me ha quitado el sueño y me ha hecho darme cuenta de que Grey, no sería Grey si ella no se hubiese cruzado en su camino.

¿Novelón? no, no lo es, pero enganchar engancha, y esta noche vuelvo a pasarla con Grey.

Tampoco está mal ser de vez en cuando como mis compañeras de viaje, aunque a cada una nos mueva algo diferente en este tema...

... a mí, la personalidad y el poder de esta mujer. Debo ser rara