23 de noviembre de 2013

la respuesta


TALLER DE ESCRITURA

Ejercicio nº1 - El binomio fantástico


No dejaba de mirarlo en ningún momento. Con la luz del amanecer y sus claros destellos. Con el sol en lo más alto, destacando cada uno de sus colores. En el ocaso que lo cubría todo con su manto rojizo.

A veces se sentaba frente a él y dejaba pasar las horas, con la mirada ausente, como perdida entre sus rincones.

En otras ocasiones se paraba delante, de pié, con los brazos cruzados sobre su espalda, con el ceño fruncido y escudriñándolo largo rato con unos ojos sedientos de conocimiento.

Su hija no conseguía descubrir qué le llamaba tanto la atención, como para observarlo de aquella manera día y noche. No entendía qué buscaba, que veía o qué encontraba. Nunca sonreía al mirarlo, por lo que tampoco estaba segura de que le gustase. Le daba más bien la sensación de que algo en él lo intrigaba.

- Lástima que Papá perdiese la capacidad de comunicarse, echo de menos aquellas largas conversaciones. Pero hoy, sobre todo, me gustaría saber qué piensa cuando lo mira.- se decía mientras lo miraba desde el otro lado de la habitación.

Una tarde, después de la merienda, su nieta se le acercó a darle un abrazo antes de salir con su padre al parque. Dejó sobre la mesa la bolsa con cacharritos que llevaba para jugar con la arena y, al marchar, la olvidó allí.

En cuanto se dio cuenta la cogió, caminó con paso lento hasta el descansillo, pero llegó demasiado tarde, el ascensor ya había empezado a bajar.

Así fue como, volviendo hacia la sala, con la bolsa transparente de la niña en las manos, la vio asomando detrás del rastrillo y la pala.

Y entonces fue cuando su gesto cambió. La sacó de la bolsa con la delicadeza de quien coge un bebé recién nacido entre sus manos. Fue a la cocina, abrió el grifo, la llenó y, minutos después, ante la atónita mirada de su hija, inclinaba la regadera roja sobre aquel cuadro de la pared que durante tantas horas había contemplado.


Sin poder dejar de mirar, vio caer muy despacio las gotas de agua sobre las hortensias marchitas de la esquina inferior izquierda y por fin, en la cara de su padre, esa sonrisa triunfante del que ha encontrado una respuesta que llevaba años buscando.

(binomio: cuadro y regadera)

4 comentarios:

  1. Qué preciosidad!!! Posees un talento impresionante. Sólo te falta espacio para eclosionar. Enhorabuena preciosa.

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  2. Eres una transmisora de emociones increíble, Marta. Escribes con el corazón, y otros órganos, en la mano y en la mente. Me encantas. Y lo sabes.

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    1. Ful, me has emocionado con tu comentario, viniendo de alguien con tu calidad y experiencia, pufff, no tengo palabras. Si también digo que me encantas sonará ñoño, ¿verdad? ¡¡jajaja!!

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