28 de diciembre de 2013

divagando

Sábado, una y media del mediodía. recién levantada. La bendición de hija me ha dejado dormir hasta tarde porque también se acostó a las mil, en el experimento "primera noche de hermanos" que, dicho sea de paso, fue todo un éxito. Gracias hermano mayor de Eva. Salimos a cenar a casa de unos amigos y, hablando, hablando nos dieron las cuatro de la mañana. Genial para la salud, de vez en cuando.

Sola, acaban de abandonarme para irse a tomar el aperitivo, ¡pero si acabo de desayunar! Voy a escribir un rato, que tengo un ejercicio pendiente parra después de vacaciones. Vacaciones, ese periodo en que parece que va a dar tiempo a hacer de todo y, una semana después aún estamos buscando ese hueco para, en este caso, escribir unas líneas sobre un personaje. 

Y no, aún no ha hecho aparición mi musa, por lo que acabo de decidir darle vida a mi pequeño blog, con algo de improvisación de esta que hacía tantísimo no tenía cabida en él. Y esto estoy haciendo.

Estaba mirándolo, semi-abandonado ha estado tantos meses, por cuestiones de falta de tiempo, y lo veo anticuado estéticamente hablando. Si yo voy cambiando él también debe cambiar. Ya lo hizo en el pasado un par de veces y creo que va tocando. Ahora está llenándose poco a poco de ejercicios del taller de literatura, y dudaba si enfocar su imagen hacia el relato, pero no. Porque si consigo encontrar esos ratillos, quiero que vuelva a ser un blog reflejo de mí. Y eso significa hablar de mis momentos, de mis reflexiones, de mis locuras y mis amadas listas. Los ejercicios del taller, serán sólo una parte más de él. 

Por eso, estoy escribiendo y pensando al tiempo, sin encontrar la solución. Pero probablemente cuando me sumerja en mis adentros un ratín, aparecerá esa imagen que ahora nos debe acompañar a los dos, a mi bloggito y a mí.

De momento voy a aparcar el tema de la imagen y voy a dedicarme un poco a mi ejercicio, apasionante por otro lado, de aprender a describir un personaje sin describirlo, sólo escribiendo ¡jaja! sencillo, ¿eh?

Disfruto como una enana en estos talleres, algún día escribiré sobre ello, pero me resulta tan complicado hacer todo lo que me piden. Y este reto me mantiene viva y con ganas de crecer, de aprender, de hacer algo que nunca hice antes: escribir relatos, mal aún, pero míos y fruto sólo de mi imaginación. Eso que nunca entendí mientras leía relatos cortos, eso que me parecía imposible -¿pero cómo se les ocurre? ¿de donde nace la idea? pues ahora veo que con trabajo, con técnica y dejando volar la imaginación, salen cositas. Y me siento tan orgullosa...

Voy a ello. ¡Que la musa me pille trabajando, no divagando!


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