17 de agosto de 2015

a nadie le amarga un dulce

No es que le haga ascos a un bombón, para nada. ¿A quién no le gusta una buena tableta de chocolate? ¿Quién no mira con agrado una cara guapa y varonil de rasgos griegos?

Pero puestos a soñar, una preferiría poder elegir el dulce al que va a hincarle el diente.

Cuando de noche andas mezclada con personas de diversa índole, que no sabes por qué están apretujadas en la antigua casa de tus abuelos, convertida ahora en selva, que tanto son adultos de tu entorno, como alumnas de la escuela de danza que rondan los 16...

Cuando no sabes muy bien qué está ocurriendo porque es uno de esos días en los que la cosa está liada y, ves así de repente que una de esas personas que abarrotan tu espacio es Maxi Iglesias, piensas, ¡guau, en persona es igual de guapo!

Si sigues pensando, como ha sido tu caso, llegas a la conclusión de que está allí por alguna de las jóvenes danzarinas, y sigues a lo tuyo, a lo que fuera que estabas haciendo allí, con aquel revuelo que empieza a agobiarte.

Y cuando pasa el tiempo y ves que sigue allí solo, depié, mirando hacia tu esquina y que tú, como por arte de magia, ahora estás tumbada en una hamaca de tela que cuelga entre dos árboles, empiezas a preguntarte por qué él.

¿No dicen que durante los sueños organizamos nuestras ideas, pensamientos y recuerdos? Debería estar en su lugar, si tiene que tratarse de un yogurín de esta edad, Alex Gozález por ejemplo, que te ganó con su simpatía en los making-off del Príncipe, o a lo sumo Rubén Cortada que, sin haberte enamorado como su compañero de reparto, posee unas cualidades físicas irrechazables.

Pero Maxi...

El chico es guapo, casi perfecto con ese perfil griego, y esos preciosos ojos claros, juro que he mirado fotos suyas antes de ponerme a escribir y no he sido capaz de discernir si son azules, verdes o grises, quizá tiran a azules... son, eso seguro, enigmáticos y atrayentes pero, para tí fríos. Te resulta todo él de una belleza fría que no logra removerte en absoluto. 

Y sin embargo es él, no otro, y está ahí, delante de ti. Y tu sigues ahí tumbada viendo que se te acerca con ese aire de galán clásico pero a la vez actual, con esa imagen entre juvenil y adulto, y te mira, y lanza esa sonrisa ladeada y pícara que tanto ha debido ensayar ante el espejo, y no puedes evitar recordar que en Velvet la que le hacía arder de pasión era la madurita.

Y no le quitas ojo mientras llega a tu hamaca, y piensas ¿por qué me mira a mí?, ¿por qué me sonríe así?¿estaré mirando yo de alguna manera provocativa? Y le escuchas mientras amplía su sonrisa, "hola". Y empezáis a hablar, y le cuentas cuando dos amigas tuyas coincidieron con él en la cola de un cine, y el te cuenta algo más pero no sabes bien qué es, porque sigues, cabezota como eres, pensando una vez más ¿por qué Maxi? ¡Qué raro que sea él!

Hasta que él, paciente sólo hasta unos límites, se inclina hacia ti apoyando una mano en la tela de la hamaca que rodea tu cuerpo y te atraviesa con su mirada.Tragas saliva cuando, con la otra mano, te coge la cara susurrando "deja de pensar de una vez" y planta esos labios carnosos y sensuales que le caracterizan encima de los tuyos.

Parece que sí era capaz de remover tu cuerpo por dentro, ¡madre mía, por todos sus rincones! Su mirada será fría detrás de la cámara pero sus besos son cálidos y tiernos en los sueños, y sus manos suaves y atrevidas.

Desaparecen todas las personas a vuestro alrededor y os entregáis a unos momentos tórridos, de esos que has visto en las pelis. Y dices para tus adentros, porque por supuesto sigues pensando, ¿besará así Alex González en los sueños? Puede que no. Así que, dejándote por fin llevar del todo, le dices al oido: ¡bienvenido seas Maxi-Bombón!




1 comentario:

  1. Y debería decir que mirándole ahora en esta foto, según parece que me mira, ya no me parece una mirada tan fría... será el haber escrito sobre él, el haberme parado a mirar sus fotos y elegir una que me dijese algo, o el haberme sentido besada y manoseada por él.
    No sé, pero como que me llama algo más el muchachito, ¡jaja!!

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