14 de julio de 2016

¿cuál es la palabra?

Entrañable es la palabra.

No puede negar que lleva el sello de un mago de la fantasía, que continúa siendo capaz de transportarte a otro mundo con el simple gesto de chasquear sus dedos.

¿Qué si he llorado? ¡Claro hija, ya sabes que soy de lágrima fácil! Varias veces, además - le he dicho con los ojos inundados, cuando han encendido las luces.

Dos horas de meditación activa, en la que mi mente no ha podido resistirse a dejar de maquinar, pues los estímulos que le han llegado han sido una fantasía continua donde todo cabe, todo se ve realizable y cualquier cosa es posible.

Una niña real, absolutamente normal, que convierte su aventura en algo normal pero fuera de lo normal.

Una técnica increíble que te permite sentirte en un mundo real donde todo es irreal. 

Más increíble todavía la capacidad de crear un gigante virtual que tiene en los gestos de su rostro más vida y amor que muchas personas de este mundo. Me han dado ganas de llevármelo a casa y acogerlo en cualquier rinconcito.

Hacía tiempo que el cine no me ofrecía algo tan bonito. 

"Mi amigo el gigante", de Steven Spielberg.

11 de julio de 2016

ciclo norteño: estímulos y demás placeres

Ese olor. Impregna mi ser desde el primer momento. Húmedo, intenso, templado por el resol. 

Salimos con calor, llegamos con fresco. Esa era la idea y así nos lo ha regalado esta magnífica tierra. Desde que el paisaje comienza a cambiar a tonalidades verdosas, mi vista se recrea, todo lo que me lo permite la carretera, y comienza a disfrutar de todo lo que alcanza a vislumbrar. Es el inicio de un ciclo, corto pero importante, que tendrá lugar en nuestras vidas durante los próximos días.

El olor, ya lo comentaba antes, es el siguiente en hacer su aparición. En cuanto dejamos la autovía y tomamos la estrecha y sinuosa carretera, las ventanillas del coche bajan y dejan paso a ese aroma tan conocido, tan esperado: los eucaliptos en todo su esplendor nos ofrecen su exquisita fragancia, fresca y tan medicinal para mi alma. Significa que estoy de nuevo en el Norte. 

¿Pero que vamos a tener hasta bruma?  ¡No se puede pedir más! Salir del centro a casi 35 grados y llegar aquí a 22, y con neblina, esa que hace los días tan intrigantes.

Bajarse del coche y olvidarse del mundo es todo uno. Así que sólo puedo dedicarme a disfrutar cada momento, cada rincón, cada idea y plasmarlas en mi libreta. Algo saldrá al final de la semana.

La casa y sus alrededores:
Acogedora
Limpia
Entrañable
Silencio
Inmenso prado verde
Tranquilidad absoluta 
Columpios
Libertad
Olor a heno recién cortado
Mujidos cercanos
Cruce de caminos donde elegir
Hierba húmeda
Caracoles
Risas de niña
Sonido del mar a lo lejos
Caída del sol
Se intensifican los olores
Sopa caliente
Lectura gratificante
Charla
Cama fresca
Almohada mullida
Sueño sereno

Acantilados y playa rocosa:
Vistas hacia el mar, desde lo alto
Vistas hacia la montaña, entre la intensa niebla
Vistas hacia los lados, acantilados impresionantes
Rocas blancas entre vetas verdosas de vegetación
Abajo mar revuelto, estruendoso
Sendero al borde, a la brisa, a la libertad
Meditación
Juego, ahora tengo guía turística
Lluvia
Carrera al coche
Improvisada aventura entre caminos
Nos perdemos
Nos encontramos
Playa entre acantilados, belleza inigualable
Comemos empanada solas en la playa
Paseo a los bufones
Impresionante y asustadizo recibimiento
Paseo maravilloso entre los distintos sonidos
Altura indescriptible
Mar inmenso

Hoy paseo por la playa:
Nubes
Buenísima temperatura
Playa inmensa, vacía
Marea baja
Inspección de la zona
Gran descubrimiento, cala tras las rocas
Nuestra playa privada
Bailes
Gimnasia
Meditación
Escuchar el intenso sonido de las suaves olas al romper
Entender que si nos paramos a escuchar descubrimos la vida en todo su esplendor
Baño y risas
Volteretas
Largo paseo por la eterna playa
Coger piedras y estudiarlas
Caminar con el agua hasta la rodilla para hacer más ejercicio
Carreras
Vuelta a casa cansadas y felices
Ducha caliente

El resto de días se resumen en el mismo ritmo vital, el mismo placer y variadas actividades que nos
alimentan el alma:

Dinosaurios en la niebla
Museo
Aparcar siempre en la puerta
Gran avance en la lectura de mi tocho Shantaram
Pueblo en fiestas
Salir por un rato de la calma y volver al mundo
Camas elásticas
Mercadillo
Trenza de colores en el pelo
Hacer amigas
Día de playa soleado
Recibir el calor del sol
Agradecer sus beneficios
Ordenar la mente
Alejar fantasmas
Recordar buenos momentos y bellas personas
Sentirme viva, feliz y agradecida
Paseo por debajo del acantilado
Huellas reales de dinosaurios
Huir de la marea

Pero como todo ciclo, llega a su fin, eso sí, habiendo cumplido su misión en nuestras vidas y dejándonos un dulce sabor de boca que conservaremos durante los próximos ciclos a los que vamos a enfrentarnos.

Gracias, Asturias.
Gracias, Universo.

12 de abril de 2016

¿otro té?

Pasaste tanto tiempo sin sentir apenas emociones, que ahora a la más mínima, te desbordas. 

Pasar de un extremo a otro nunca fue bueno, y por eso has intentado evitarlo, para algo te ha servido dedicar tanto tiempo a conocerte. Pero no es tan sencillo encontrar el punto medio. Además, no es sólo pasar de estar triste a estar feliz. Ni dejar de estar enfadada para estar contenta. 

Es pasar de vivir en un envoltorio carente de sensaciones y una mente vacía de anhelos que convirtieron a tu alma en algo ausente, a darte cuenta de que estás viva y que cada poro de tu piel te lo recuerde, que a cada minuto un pensamiento te haga consciente de ello y que tu alma se sienta al fin libre.

Es trabajar largo tiempo buscándote, sin saber qué buscas y creyendo que no sabes quién eres. Y por fin darte cuenta de que sí lo sabes, que ya fuiste antes esa persona y que sólo te habías perdido en la vida de otros y en la que creías que debía ser la tuya.

El proceso llevó su tiempo, lo fuiste comprendiendo, viviendo, adaptándote poco a poco a ello y aceptando que algo debías cambiar. Y te sentiste resurgir, y reencontrándote con aquella persona que poco a poco iba asomando tímidamente.

Pero por muy progresivo que haya sido, fue de golpe cuando te diste cuenta de lo esencial. Y fue de repente cuando empezaste a sentirlo. Y entonces fue cuando dejaste de controlarlo.

Ahora, ralentizando tu día a día, te das cuenta de cómo sucedió todo, de cómo pasaste de un extremo al otro y la cagaste justo cuando empezabas a estar bien. Pero no te preocupes, no te ha ocurrido a ti sola, has pasado por lo que se conoce como euforia y que nace tras mucho tiempo de represión.

La cosa sucede así: llega ese día en que te sientes de nuevo llena de emociones y crees ser una tetera repleta de infusión caliente y humeante. Estás allí feliz, reposando en la encimera, plena de vida nueva, reencontrada y deseosa de compartirla con quienes te rodean y demostrarles lo dichosa que te sientes. Estás en tu cocina, bien acompañada, con un par de tacitas y un azucarero y les das a probar tu té y les gusta, te sientes cómoda, se calientan a tu lado, a un tiempo y disfrutáis y compartís las sensaciones al mismo ritmo.

Y un día alguien coloca la tetera en una bandeja y la saca a la barra de una cafetería. Te sientes entusiasmada, más llena de líquido que nunca y muy ardiente, ahora sientes mucho más las emociones, ese té que te llena y notas que vas a explotar si no les das salida y las compartes. Y allí estás, esperando a que llegue la primera persona que quiera una infusión, te coja con sus manos, te incline y se sirva parte de tu interior en una taza. Y ahí es cuando te derramas, te viertes fuera de la taza y lo inundas todo de lágrimas, a veces de alegría, a veces de emoción a veces y por suerte, de tristeza también. Ahora sí que te sientes viva, y te gusta. Te gusta tanto que decides quedarte en la barra y te olvidas de esa tranquila cocina que te brindaba tanta paz.

Y empiezas a servir tazas a todas horas y a cualquiera que te la pida, incluso las ofreces y anuncias en la entrada por si alguien que pase por la calle quiere entrar a probar un poco de tu ardiente y sabroso té. Y no entiendes muy bien por qué lo haces, por qué necesitas compartirlo en todo momento y con tantas personas. Pero te hace feliz, te sientes bien al hacerlo y eso es suficiente para ti, al fin y al cabo llevabas demasiado tiempo sin sentir tan intensamente. Y sigues regalando tu oro líquido, todas tus emociones, pensamientos y sentimientos salen por el pitorro de esa tetera que eres y llenan todo tipo de tazas y vasos. Y ellos lo aceptan felices, pues es sabrosa tu infusión, es cálida, dulce y picante a la vez, les encanta.

El té de tu interior nunca se acaba, ya no te llena nunca hasta los topes, pero cada día fabricas nuevo, no te cuesta, se cocina sólo en ese fuego interior que ahora arde incansable. 

Pero poco a poco empiezas a ser consciente de que esa tetera, que cuando estaba a punto de explotar te hacía sentir plena y viva, ahora a veces te hace sentir vacía, porque la infusión de tu interior la consumen demasiadas personas, a las que en el fondo les gusta cualquier tipo de bebida y muchas se van llevando sus vasos a otros bares. Y sólo algunas tazas se quedan. 

Y tú, en tu afán de llenar los recipientes de otros de alegre dulzura, picantes momentos y cálidos ratos de conversación, has dejado de dedicar tu tiempo a saborear eso tan rico que llevas dentro, no tienes tiempo de disfrutar de ese té, de sentir su calor en tu interior y de notar cómo te colma.

Y por eso una noche decides retirarte, abandonar la barra a la que te asomaste curiosa y ávida de experiencias y buscar un refugio en la cocina donde, sin dejar de sentirte viva, puedes ahora unir el placer de esas fuertes emociones reencontradas, al sentimiento de paz que te llena cuando sientes que estás de nuevo en tu camino.


11 de abril de 2016

creo que muy bien

En dos semanas he pasado de un extremo a otro en la modalidad que he adoptado para ir al cine, de ir sola a ir muy bien requeteacompañadísima. Allí llegamos en tropel, como niños sacados del cole para una excursión, con unas enormes ganas de reírnos, porque es lo que nos habían dicho que íbamos a hacer viendo "Kiki, el amor se hace", reírnos. Y lo hicimos, ¡vaya si lo hicimos!

Va a parecer que ahora me dedico a hacer crónicas de cine, porque ésta ha caído seguida de "La Modista". Pero no, creo que que en estos años de blog, voy sólo por la tercera.

El caso es que me ha ocurrido lo mismo que en la anterior, me han pedido que cuente ¡con lo poco que me gusta que me cuenten y contar algo sobre las pelis! Y no me gusta por la sencilla razón de que no quiero crear expectativas en nadie, igual que a mí no me gusta ver una película teniendo ya una expectativa creada.

Pero ayer por la noche me pidieron, no sólo mi opinión sobre la película sino, ¡una crónica, jaja! Pues allá va.

Además voy a empezar por el final. 

Naturalidad ante todo. Cuando terminó la película me contaron que prácticamente todos los diálogos habían sido improvisados por los propios actores. Claro, ahora entiendo por qué parece que viven allí, al otro lado de la pantalla, cada uno con sus pequeños y grandes problemas en la vida agolpándose en una secuencia de historias. Cada uno de ellos, sólo con sus gestos consigue que, aun teniendo un fondo dramático, la situación que está viviendo nos haga reír. Es todo tan natural que hasta algunos de sus nombres son los mismos que en la vida real.

A través de esta naturalidad que, para mí es la seña de identidad de la película, nos hablan mucho más de amor que de sexo y nos hacen pensar, y mucho, en lo diferentes que somos unos de otros, lo NORMALES que son todas y cada una de nuestras individualidades y en cómo nuestra forma de ver y llevar las relaciones está cambiando y debe seguir cambiando.

Es una invitación, a través de humor, a que abramos nuestras mentes y nuestras almas a un fenómeno que siempre ha existido y hasta hace nada, e incluso ahora, se ha tratado como "raro" y hasta excéntrico y es simplemente LA DIVERSIDAD en el amor, en los sentimientos, en la manera de vivir la sexualidad y el camino que cada uno elegimos para relacionarnos con los de nuestra especie.

Así de sencillo, aceptarnos a nosotros mismos y a los demás como somos, puede resultar la mar de placentero y divertido. Sólo hay que probarlo.

Es un remake de la película australiana "The little death", muy fiel, según me han contado, al que Paco Leon ha añadido el gracejo español que nos caracteriza.

Muy bien dirigida, muy bien interpretada, muy buena fotografía ¡el comienzo es alucinante, intenta no parpadear ni un segundo! y muy bien TODO.

Creo que la estoy recomendando, ¿o me parece a mí?


26 de marzo de 2016

mi gran evasión

Uno de mis placeres, que últimamente tengo algo castigado por lo caro que me lo han puesto, es ir el cine. Pero aun así me gusta hacer el esfuerzo y hacerlo de vez en cuando.

Algunos días hay que dejarse llevar y olvidarse de lo que nos rodea o lo que, sin rodearnos porque nos pilla lejos, nos enfada o hace sentir impotentes. 

Ayer fue uno de esos días en que mi cuerpo pedía a gritos descanso físico y mi mente descanso mental, ¿de qué otro tipo si no? ¡jaja! ¿Qué mejor plan que sentarme durante 118 minutos en una cómoda butaca y olvidarme del mundo?

Para mí una película en casa se convierte en "ver la película", que no está mal para nada, pero el cine tiene el poder de alejarme de la realidad, hacerme olvidar que estoy rodeada de butacas, personas y del sonido de las palomitas de los vecinos, y consigue que atraviese la pantalla, como Jeff Daniels en la Rosa Púrpura del Cairo y me introduzca en la historia. No se trata de creerme la protagonista, no es eso. 

Es más bien como cuando leo un libro que me está entusiasmando y llego a olvidar que es una lectura, un conjunto de letras que atraviesan mi córnea y mandan una señal a mi cerebro. Es como tener el poder de contemplar la historia desde dentro consiguiendo vivir en primera persona lo que están sufriendo los personajes, permitiéndome entender sus sentimientos de una manera profunda y sentir sus emociones en mi propia piel. Eso consiguen algunas películas que veo en el cine.


Ayer fue La Modista. 

Aún estoy intentando convertir en pensamientos lo que me transmitió, para poder después ponerlo en palabras, porque sé que me van a preguntar eso de si la película es buena y algo tendré que decir. ¿Qué se dice cuando has disfrutado como una enana pero tienes la duda de si el resto de personas van a encontrar la película de su agrado? 

En general es muy complicado para mí calificar una película como buena o mala. 

En esta puedo decir que hay buenas actrices, bonita fotografía, un buen ritmo que evita que se te hagan largas las dos horas de película. Bañada por un surrealismo dramático que detectas no siempre bien entendido por todos los asistentes, a juzgar por sus risas fuera de lugar, por que sí, tiene algunos puntos de humor, pero contados con los dedos y el trasfondo es tan triste. Me recordaba a Full Monty cuando el público se reía de los enormes problemas de aquellos hombres. 

Y a la salida los comentarios fueron curiosos pero en general no salían demasiado contentos. Yo sí, no contenta exactamente. Totalmente removida es más acertado, con una gran mezcla de emociones y congojo en la garganta, torbellino de imágenes en la cabeza y gran sensación de haber disfrutado.

Y es que La Modista consiguió lo que yo iba buscando, mi gran evasión.

Kate Winslet, algo tiene esta actriz que siempre me ha encantado, su naturalidad, su belleza imperfecta, su cuerpo real y abrumadoramente sensual. Disfruto simplemente mirándola. Y además actúa bien, haciendo que su personaje sea totalmente creíble, complicado viendo lo surrealista de la atmósfera. Me permitió creer que todo es posible cuando una mujer une su sensibilidad y su fuerza contra sus miedos. 

Judy Davis, como un camaleón se disfraza y va dando forma a su personaje de una manera increíble, devolviendo a la historia parte del realismo que le faltaba.

Y él, un australiano absolutamente desconocido para mí, Liam Hemsworth. Le otorga a la historia ese toque romántico que seguramente haga que la película sea calificada como un pastel para mujeres, sin realmente serlo, simplemente porque es el bombón que a todas nos gustaría degustar con nuestro té, la guinda que pondríamos en cualquier fantasía nocturna. Pero su papel es absolutamente necesario para darle mayor dramatismo y también, en mi caso, para confirmarme que he entrado ya en una edad en la que, para bien o para mal, me gustan también los hombres más jóvenes que yo. Aún no he recobrado la respiración que perdí cuando esa criatura se quitó la camisa. Se hizo un silencio especial en la sala, todas tragamos saliva al mismo tiempo que Kate y aflojamos nuestros fulares para permitir la entrada de aire. Creo que en esa escena estuvimos todas de acuerdo, despertó nuestros deseos más carnales. 

Así que salí removida, sí, como si de una coctelera se tratase, y feliz de haber disfrutado tanto de la película y de sus diferentes aportaciones para sentir vivos mi cuerpo y mente.

Y si me preguntáis si es buena o no... para mí una película que me hace sentir tanto, sea lo que sea que sienta, es que está bien hecha y, por tanto, la recomiendo.

15 de marzo de 2016

delante de mis narices

A veces, a lo largo de mi vida, he sentido que algunas experiencias parecían habérseme escapado entre los dedos.

Me ha dado por pensar que ya no era momento de hacer esto, empezar a practicar aquello o disfrutar de la compañía de esta persona. Si eso me ha ocurrido antes, a los 20, a los 30 y a los 40, ¿cómo no va a ocurrirme ahora que rozo los 44?

Pero la vida me ha demostrado en esas ocasiones que, para mi alegría, estaba totalmente equivocada y que aún era tiempo de intentarlo, como cuando me sentía mayor para sacarme el carnet de conducir a los 28 años, pero lo hice, o cuando a los 35 sentía que ya sería imposible traer al mundo una criatura, pero vino Eva, o a los 40, después de haber pensado toda mi vida que era un palo sin gracia, me convencí de que puedo, subida a un escenario, lucir y expresarme a través de la danza oriental.

Y ahora, en este momento de cambio y de comienzo de una nueva etapa, hay días en los que me siento mayor para tantas cosas que me dan ganas de meterme debajo de la sábana y no salir en una semana.

Pero no lo hago.

Con gran esfuerzo a veces, recuerdo lo que aprendo cada día de personas maravillosas que me rodean y me digo: Marta, te queda media vida por delate, has elegido el mejor momento para tomar este nuevo rumbo. Aunque no sepas dónde vas, ahora tienes los conocimientos y herramientas necesarios para disfrutar de este viaje y descubrir que realmente sólo vas hacia ti misma, hacia el encuentro de tu propia felicidad.

Además, eres una mujer madura, no mayor, y delante de ti se abre un inmenso abanico de nuevos sueños que construir, maravillosas personas con las que disfrutar y, por qué no, apasionadas historias que vivir.

¡Y lo mejor es que todo está ahí, delante de mis narices haciéndome señas!!

9 de marzo de 2016

hoy también es 8 de marzo

Ayer, Día Internacional de la Mujer, fue un día lleno de numerosos mensajes de todo tipo. Las redes sociales se llenaron de vídeos dedicados a nosotras, los chats fueron un continuo compartir de frases, la gran mayoría felicitándonos por ser mujeres, inteligentes, valientes y maravillosas. 

Fue un día en el que celebramos que, a lo largo de la historia, muchas mujeres han dedicado sus vidas a demostrar que para nada somos el sexo débil, que somos capaces de hacer las mismas cosas que los hombres y que, con esfuerzo y una lucha continua han logrado, en algunos lugares del planeta, que las mujeres puedan disfrutar de ser, de verdad, consideradas iguales y disfruten de plenos derechos.

El 8 de marzo es un día importante para las mujeres y así hay que vivirlo.

Hoy es 9 de marzo, la vida continúa para todas las mujeres: para las que ayer fueron felicitadas en persona en la puerta del cole, o por teléfono, por Whatsapp, en Facebook, las que como yo, somos privilegiadas porque nos sentimos felices, tenemos una casa, un trabajo y una familia completa y sana.

Esas mujeres valientes y luchadoras que cada día salimos al mundo dispuestas a comérnoslo.

Pero también continúa y para las mujeres que igual no recuerdan lo que es sentirse felices porque son maltratadas a diario por sus parejas, o son explotadas durante interminables jornadas laborales por una mísera paga que no les permite alimentar a sus hijos, las que son violadas y asesinadas por haber tenido la mala suerte de vivir en un país en guerra, las que arriesgan las vidas de sus hijos en una lancha ruinosa para intentar cruzar al lado de la vida donde luego se les niega la vida que van buscando y el simple refugio, las que no tienen derecho a mostrar sus rostros y sufren humillaciones, las que son mutiladas, las que en definitiva no tienen derecho alguno en este momento o no llegan a tenerlos nunca


Esas mujeres valientes y luchadoras que cada día salen al mundo a seguir sobreviviendo.

Sigamos recordando a esas mujeres, aunque no sea 8 de marzo.






Más sobre el autor de las fotografías: Fernando del Berro
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3 de marzo de 2016

evocación

Son esas horas que a veces murmuran, que piden a gritos tenerte cerca

Evocan tus besos que como un bálsamo logran calmarme tras nuestra entrega 

Mientras tu respiración se baña en la mía y nuestros labios se enredan 

Cómo no ansiar esa húmeda boca, tras probar el sabor del placer prohibido 

Cómo evitar el deseo de morderla, y sentir tu lengua sobre la mía 

En mis sueños más ocultos, cuando nadie nos mira, te poseo de nuevo y mi piel vacía

Se refugia en la tuya tan ardiente y viva, colmada de caricias, de goce y pasión 

Acaríciame pronto, cometamos excesos, ha llegado el momento de comernos a besos

22 de febrero de 2016

contacto infantil

Cuando te conviertes en adulto y pierdes tu ingenuidad, comienzas a ver la vida de manera muy diferente. Es un cambio tan progresivo que no somos conscientes de él. 

La relación con nuestros semejantes cambia sobremanera y, salvo en casos muy concretos, el miedo al qué dirán nos va convirtiendo en el tipo de humanos que somos los adultos. 

Es complicado darse cuenta de los pequeños y enormes detalles que separan nuestro comportamiento del que teníamos cuando éramos críos. Sin embargo este pasado sábado he podido comprobar, junto con mis antiguos compañeros del colegio, que una pequeña parte de nuestros seres diminutos y de cómo se relacionaban ha quedado guardada en algún rincón de nuestro cerebro, lo suficientemente cerca como para que al reunirnos se haya despertado y nos haya permitido disfrutar, durante una noche, de nuestra relación como fue en el pasado.

Qué difícil de expresar, qué difícil de entender, pero que gran verdad que 29 personas adultas disfrutaron como niños, en el más puro y extenso sentido de la palabra.  

Los niños se empujan, se rozan, se preguntan cosas sin tapujos y las responden a la cara, se divierten sin pensar en el mañana y en el qué dirán si hago, que pensarán si digo. Los adultos del sábado, en esa maravillosa Cabaña, tuvimos la oportunidad de disfrutarnos así y descubrir que la relación que se crea en la infancia es indestructible a pesar de los años y las distancias.

Fue tan increíble descubrir como, sin saber nada de la vida de tus compañeros, y tras una separación de 30 años, al hablar con ellos necesitas tocarlos, rozarlos, sentirlos pegados a ti, y lo haces. Y las risas de unos y otros se unen, y sientes alegría verdadera de conocerlos, de tenerlos enfrente uno a uno y de, al abrazarlos, percibirlos más cercanos que muchos adultos que ahora forman parte de tu vida.

¿De dónde sale esa inmensa confianza que sientes al contarle tus idas y venidas y escuchar las suyas? La respuesta no la sé a ciencia cierta, pero me aventuro a decir que no se perdió nunca, que se mantuvo en barbecho, en un apartado de nuestro corazón, esperando el momento del reencuentro para, recargado de energía, hacer que las horas que pasamos juntos fueran algo tan estupendo.

Sentirte niña de nuevo, saberte rodeada de quienes crecieron a tu lado y fueron parte de ese proceso en el que se forjó tu personalidad. Aquellos que pasaban ocho horas al día junto a ti atendiendo en clase, jugando, discutiendo, haciendo las paces sin orgullos y que se convirtieron, irremediablemente, en parte esencial de lo que eres ahora.

Nadie debería perder la oportunidad de reencontrarse con esos niños que le rodearon. Todos deberíamos dejarnos tocar de nuevo por esas manos llenas de ingenuidad y cariño infantil.

Doy gracias por haber tenido el privilegio de disfrutar esta experiencia y os doy las gracias a quienes lo habéis hecho posible, LLANEROS.