3 de marzo de 2016

evocación

Son esas horas que a veces murmuran, que piden a gritos tenerte cerca

Evocan tus besos que como un bálsamo logran calmarme tras nuestra entrega 

Mientras tu respiración se baña en la mía y nuestros labios se enredan 

Cómo no ansiar esa húmeda boca, tras probar el sabor del placer prohibido 

Cómo evitar el deseo de morderla, y sentir tu lengua sobre la mía 

En mis sueños más ocultos, cuando nadie nos mira, te poseo de nuevo y mi piel vacía

Se refugia en la tuya tan ardiente y viva, colmada de caricias, de goce y pasión 

Acaríciame pronto, cometamos excesos, ha llegado el momento de comernos a besos

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